Angel, lamento haberte atado las alas
con mi baile,
las excusas no sirven de nada;
extraño verte volar.
Tu melodía aún me tiene anonadada,
incluso desde acá.
Supongo que lo había olvidado.
Angel, parte,
mira la puesta del sol de nuevo.
Mantengo mi palabra.
Sé que no hay palabras n tierra, mi bello,
que perdonen mi omisión.
Cómo olvidé tu sonrisa
en que parte se quedó?


